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La tradición jurídica de Arequipa

Escrito por Mario Rommel Arce | Archivado en Historia de Arequipa, Historia del Derecho, Personajes Arequipeños el 03-06-2010

Considerada la capital jurídica del Perú, Arequipa dio notables juristas al país, quienes contribuyeron a defender la legalidad y el Estado de Derecho, pero también a restablecer la democracia peruana, luchando contra el autoritarismo.

La tradición jurídica de Arequipa se remonta a la fundación de tres instituciones claves para el desarrollo de las humanidades y las ciencias en la ciudad. Sobre el particular, existe consenso entre los autores. El establecimiento de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes de Arequipa en 1821, la fundación del Colegio Nacional de la Independencia Americana (1827) y de la Universidad Nacional de San Agustín (1828), fueron decisivas en el estudio del Derecho.

Sin embargo, la tradición jurídica comienza con los centros de enseñanza superior, durante la colonia, y los cenáculos que cultivaron el estudio de las letras, cuando se leían libros considerados prohibidos por contener ideas del iluminismo francés, que cuestionaba el providencialismo y proclamaba a la razón como expresión de la modernidad.

No se puede hablar del origen de una cultura jurídica y menos de una o varias generaciones de juristas si no se toman en cuenta los siguientes elementos: 1) Ambiente jurídico – cultural; 2) Centros de enseñanza superior; y 3) Producción jurídica.

  • 1. AMBIENTE CULTURAL

El ambiente cultural en Arequipa fue igualmente propicio para la formación de una generación notable de pro – hombres de la independencia.

Con motivo del nombramiento de José Baquíjano y Carrillo como consejero de Estado, se realizaron varios homenajes en su nombre. Uno de ellos realizado en Arequipa, contó con la participación de Mariano Melgar, José María Corbacho y Mariano José de Arce, quienes también colaboraron en el libro que en Lima editó el argentino José Antonio Miralla. Allí se hizo presente la nueva generación intelectual de Arequipa, con odas y sonetos, que por entonces se reunían en una tertulia literaria que sesionaba en la Quinta de Tirado en la actual zona del Vallecito.

Coincide esta efervescencia cultural con el florecimiento del Seminario de San Jerónimo, fundado en el primer cuarto del siglo XVII y reformado a fines del siglo XVIII, siendo rector el obispo de Arequipa, Pedro José Chávez de la Rosa. El nuevo plan de estudios introduce los cursos de derecho natural racionalista y derecho de gentes, que permiten formar a varios miembros de la primera generación republicana en el Perú.

Vemos que ya desde entonces existía un movimiento cultural que agrupa a notables figuras de la historia nacional, como Mariano Melgar, José María Corbacho y Mariano José de Arce. Vemos también que había la necesidad de fundar una Universidad, donde se impartan los estudios superiores. Hasta entonces los colegios de algunas órdenes religiosas fueron las encargadas de brindar esa enseñanza. Órdenes religiosas que a la fecha atesoran importantes bibliotecas como muestra del nivel cultural que alcanzaron.

  • 2. CENTROS DE ENSEÑANZA SUPERIOR

Con la fundación de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes de Arequipa en 1821, por fin logra establecerse un centro de irradiación cultura en Arequipa. Aunque en realidad no sea más que una consecuencia del Colegio Seminario, donde se formaron la mayoría de miembros fundadores de la Academia Lauretana.

Las etapas por las que atraviesa ese foco de cultura local fueron tres: 1) primero surge como un centro de enseñanza superior, mientras se logra establecer una Universidad. En ella no solo se dictan cátedras de derecho sino también de medicina; 2) un segundo momento en la historia de la Academia Lauretana fue como centro de debate; y 3) la tercera etapa, donde a través de la Academia de Práctica Forense que dependía de la Academia Lauretana, se formaron allí los futuros abogados y juristas de la ciudad.

La Academia fue el centro gravitante de la cultura jurídica en Arequipa. Si el Colegio Seminario había permitido formar a la primera generación republicana que participa en los albores de la independencia, la Academia fue el escenario donde confluye la primera y segunda generación de intelectuales arequipeños. Desde José María Corbacho, prócer de la independencia nacional, que se opone a la política bolivariana de Simón Bolívar, hasta José Simeón Tejeda que integró el gabinete de los talentos, con Toribio Pacheco, José María Quimper y Manuel Pardo, en 1865.

Según la constitución inicial de la Academia, sus miembros debían presentar un discurso o disertación que luego debían sustentar ante un auditorio selecto. Si ya por el hecho de haber sido un centro de enseñanza superior, la convierte en un referente importante de los estudios de derecho y medicina en Arequipa, con mayor razón, cuando se erige en un centro de debates sobre temas de interés jurídico – cultural.

La historia de la Academia registra debates importantes, como el suscitado a raíz de la disertación que leyó Juan Gualberto Valdivia sobre el celibato eclesiástico. Igualmente importante fue el discurso que leyó José Simeón Tejeda sobre “La Emancipación de la Industria”, donde plantea eliminar el proteccionismo comercial. Se constituye, así, en el abanderado del liberalismo económico en Arequipa.

La Academia de Práctica Forense que dependía de la Academia Lauretana forma parte del tercer periodo de su historia. Allí se formaban los que aspiraban a ser abogados. Hasta 1866 la Universidad de San Agustín redujo sus actividades a entregar los grados de bachiller, licenciado y doctor. Los estudios superiores se hacían en el Colegio Nacional de la Independencia Americana, creado en 1827, que vino a sustituir a la Academia Lauretana en esas funciones, al igual que la Universidad de San Agustín, si bien limitó sus actividades a la entrega de grados académicos.

Varios de los que fundaron la Academia Lauretana, participaron también en la fundación del Colegio de la Independencia y en la Universidad de San Agustín. Nace Arequipa a la vida independiente con nuevos centros de enseñanza, que con el paso del tiempo se convierten en emblemáticos para la ciudad y el país.

La tradición jurídica de Arequipa va forjándose con la historia misma de la ciudad caudillo, el león del sur que, como dije, cobra especial protagonismo en este periodo. El Cuzco fue el centro gravitante del imperio inca, Lima lo fue durante la época del virreinato y Arequipa en la República.

Formaron parte de la primera generación republicana que estudió en el Colegio Seminario: Evaristo Gómez Sánchez, promotor y fundador de la Academia Lauretana; José María Corbacho y Abril, Mariano José de Arce y Francisco Javier de Luna Pizarro. Mariano Melgar estudió en el Colegio Seminario y fue profesor del mismo.

Formaron parte de la segunda generación republicana que estudió en el Colegio de la Independencia y en la Academia de Práctica Forense de la Academia Lauretana, que luego se graduó en la Universidad Nacional de San Agustín: José Simeón Tejeda, José María Quimper, Toribio Pacheco, Francisco García Calderón, y otros más.

  • 3. PRODUCCIÓN JURÍDICA

La producción jurídica es otro aspecto importante que debemos mencionar. Así, por ejemplo, Toribio Pacheco no solo fue político y periodista sino también jurista. Uno de los más importantes del siglo XIX. Con tan solo 40 años de vida, fue autor del primer estudio sobre las constituciones del Perú. El texto titulado “Cuestiones Constitucionales” que, apareció como folleto en 1856, se ocupa de comentar desde el estatuto provisorio de San Martín hasta la Constitución de 1839, entonces vigente. La segunda obra de Pacheco que lo consagra como el primer tratadista del primer Código Civil peruano de 1852, fue el “Tratado de Derecho Civil” en tres tomos, publicados entre 1860 y 1864.

Por su parte, José María Quimper fue autor de un tratado de derecho político, en dos tomos, lamentablemente de escasa difusión, salvo el texto sobre el principio de libertad que se publicó hace muchos años, con un estudio preliminar de Alberto Tauro del Pino.

Francisco García Calderón y su monumental “Diccionario de la Legislación Peruana” (en dos tomos), obra clásica de consulta, que últimamente mereció ser reeditada con un estudio preliminar del reconocido historiador Gustavo Baca Corzo.

Manuel Toribio Ureta y José Gregorio Paz Soldán destacaron en la magistratura. Ambos llegaron a ser Fiscales de la Nación y sus vistas fiscales fueron consideradas de antología, por lo que fueron publicadas en dos tomos, por Alfredo Gastón en 1875.

Ureta fue otro precursor de nuestra tradición jurídica, que se plasma en la redacción del decreto que declara abolida la esclavitud en el Perú en 1854. También el genial José Gregorio Paz Soldán, siendo canciller del Perú, fue el encargado de realizar la primera convocatoria al Congreso Americano de 1847, que inicia la tradición integracionista del Perú en materia internacional.

Mariano Felipe Paz Soldán no solo fue notable historiador, autor de la primera historia republicana del Perú, escrita bajo el título de “Historia del Perú Independiente”, sino que también se ocupó de temas jurídicos. Publicó un “índice analítico del Código Civil de 1852” y un estudio sobre el sistema penitenciario en los Estados Unidos, que sirvió de modelo para la construcción del Panóptico de Lima.

El siglo XX amanece con cambios sociales importantes. Pero también con la fundación del Colegio de Abogados de Arequipa en 1911. Ya desde entonces Arequipa puede ser considerada como la capital jurídica del país, por la calidad de juristas que brillaron en el escenario nacional.

Con la fundación del Colegio de Abogados se da inicio a una nueva tradición institucional: el establecimiento de la Galería de Jurisconsultos Ilustres de Arequipa en 1914, que incorpora a las glorias jurídicas de Arequipa. Corbacho, Melgar y Arce, Francisco Javier de Luna Pizarro, Mateo Paz Soldán, Ignacio Noboa, Andrés Martínez y José Luis Gómez Sánchez (que formaron parte de la comisión que elaboró el primer Código Civil peruano de 1852), Juan de la Cruz Lizárraga, Toribio Pacheco, Hipólito Sánchez Trujillo, Manuel Toribio Ureta, José Simeón Tejeda, José María Quimper y Francisco García Calderón.

Sin embargo, ese vasto repertorio no acaba allí, con el siglo XX aparecen nuevas figuras jurídicas de trascendencia local, nacional e internacional. El decano fundador del Colegio de Abogados de Arequipa, Andrés Meneses, fue de los primeros en comentar las ideas criminalistas de Lombroso, Ferri y Garófalo. Su biblioteca de abogado con más de 2500 volúmenes, es el mejor testimonio de la cultura jurídica de su tiempo. Francisco Gómez de la Torre, fundador de la revista “El Derecho”, órgano del Colegio de Abogados de Arequipa, fue considerado como paradigma del abogado arequipeño, según otro notable historiador y abogado Guillermo Zegarra Meneses. Es más: coinciden en señalar Víctor Andrés Belaúnde y Manuel J. Bustamante de la Fuente, que Gómez de la Torre fue el más notable abogado del foro arequipeño.

Tampoco podemos dejar de mencionar a Ángel Gustavo Cornejo, destacado maestro universitario en San Marcos, autor de numerosas obras de Derecho referidas a comentar las instituciones jurídicas de los Códigos Civiles de 1852 y 1936. De él dijo Jorge Basadre Ayulo: “Cornejo tiene importancia resaltante porque introdujo el conocimiento del Derecho alemán en San Marcos”. En materia penal, figura Luis Guillermo Cornejo Cuadros, discípulo arequipeño de Luis Jiménez de Asúa, como afirman Julio y Emilio José Armaza.

Mención aparte merece el tribuno Francisco Mostajo, caudillo popular de Arequipa, que tuvo destacado papel en los movimientos populares de 1915, 1931 y 1950. Fue, además, varios veces decano del Colegio de Abogados de Arequipa y el principal animador de dicha institución.

Sin embargo, hay dos figuras que inician su formación en la Universidad Nacional de San Agustín, con proyección continental. Me refiero a José Luis Bustamante y Rivero y Víctor Andrés Belaúnde. El primero fue directivo del Colegio de Abogados de Arequipa y colaborador de la revista “El Derecho”, Ministro de Estado, Embajador del Perú en Bolivia, que llegó a ser Presidente Constitucional del Perú (1945 – 1948), Decano del Colegio de Abogados de Lima, magistrado y Presidente de la Corte internacional de Justicia de la Haya (1959 – 1960). Mediador en el conflicto internacional entre Honduras y El Salvador. Defensor de la tesis de las 200 millas marinas.
Víctor Andrés Belaúnde, por su parte, nacido en Arequipa, fue un ilustre pensador peruano que llegó a ser Presidente de las Naciones Unidas (ONU), entre 1959 y 1960. Mucho antes había sido representante por Arequipa al Congreso Constituyente que dio la Constitución de 1933, donde defendió diversos temas constitucionales como el voto de la mujer y la independencia del Poder Judicial.

Arequipa en el siglo XIX participó luchando en defensa de la legalidad y de la religión católica, por la cual llegó a realizar hasta dos movimientos rebeldes, uno en 1856 y otro en 1867. En el siglo XX, Arequipa fue defensora del orden democrático. Se opuso al autoritarismo y defendió la libertad ciudadana. En esa línea de lucha, figura la reacción popular contra el ataque del prefecto Rodríguez del Riego, en 1915. La reacción de Arequipa en contra del régimen autocrático de Augusto B. Leguía, en 1930. La formación del Frente Democrático Nacional en Arequipa que llevó a la presidencia del país a José Luis Bustamante y Rivero, un gobierno de transición democrática. El movimiento popular de junio de 1950 que rechazó el abuso de la fuerza militar. La formación del movimiento demócrata – cristiano en Arequipa, que estuvo integrada por reconocidos abogados del foro arequipeño: Javier de Belaúnde Ruiz de Somocurcio, Héctor Cornejo Chávez, Jaime Rey de Castro López de Romaña, Roberto Ramírez del Villar Beaumont y Mario Polar Ugarteche. Los sucesos de diciembre de 1955 que derrocaron al ministro Esparza Zañartu y aseguraron elecciones libres en 1956. La mejor representación parlamentaria que acreditó Arequipa en el siglo XX, para el periodo legislativo 1956 – 1962.

Javier de Belaúnde acreditado defensor del Estado de Derecho en el país, recibió el 2008 la condecoración “José Faustino Sánchez Carrión” de manos del presidente del Tribunal Constitucional, en mérito a su trayectoria democrática.

Héctor Cornejo Chávez, fundador de la democracia cristiana en el Perú, orador parlamentario que también intervino en la Asamblea Constituyente de 1978 – 1979 y en la elaboración del vigente Código Civil de 1984. Autor del libro sobre “Derecho de Familia”, que hasta hoy sigue siendo consultado por los abogados.

Jaime Rey de Castro participó en la elaboración de la Ley General de Sociedades. Mientras que Mario Polar Ugarteche fue, desde el parlamento, un celoso defensor de las garantías constitucionales. Finalmente, a iniciativa de Roberto Ramírez del Villar y Javier Valle Riestra se creó el Tribunal de Garantías Constitucionales en la Constitución de 1979. Dio, asimismo, una lección de civismo al condenar el gobierno autocrático de Alberto Fujimori que dio el autogolpe del 5 de abril de 1992. A ellos se suma Juan Chávez Molina, miembro del Jurado Nacional de Elecciones entre 1989 – 1992, que denunció el fraude del referéndum que aprobó la Constitución de 1993.

El historiador del Derecho Carlos Ramos Núñez es el mejor representante hoy en día de la tradición jurídica de Arequipa. Su aporte bibliográfico es notable. La trascendencia de su obra es muy valiosa porque revalora muchas fuentes histórico – jurídicas que estuvieron prácticamente sin ser investigadas. La monumental “Historia del Derecho Civil Peruano”, en la actualidad, es la única y más importante obra nacional de su género.

  • AREQUIPA: “CAPITAL JURÍDICA DEL PERÚ”

Entre las innovaciones que introdujo la Constitución de 1979 se encuentra la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales, a iniciativa de los juristas Javier Valle Riestra y Roberto Ramírez del Villar, como lo destaca Enrique Chirinos Soto en su libro “Cuestiones Constitucionales, 1933 – 1990”.

Como un reconocimiento a la tradición jurídica de Arequipa y en vista de que antes no logró aprobarse una propuesta descentralista del senador Manuel Seoane Corrales, que planteó la necesidad de establecer la Corte Suprema de Justicia en la ciudad de Arequipa; mucho tiempo después, y cuando se debatía la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales, se fijó como sede de dicho organismo a Arequipa, considerada la capital jurídica del Perú, por la calidad de juristas de proyección nacional e internacional que produjo la ciudad en más de 150 años de vida independiente. Lo mismo señala la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional que, en su artículo primero, fija su sede en Arequipa.

  • A MANERA DE CONCLUSIÓN

La tradición jurídica de Arequipa se gesta a través de la historia, con la creación de instituciones de enseñanza, el ambiente jurídico – cultural y la amplia producción jurídica de reconocidos juristas arequipeños; pero también el declarar a Arequipa como la capital jurídica del Perú, es un reconocimiento a la participación activa de los abogados arequipeños en promover la conciencia cívica del país, por medio de los movimientos populares, sobre todo en el siglo XX, y en la formación de movimientos políticos, que buscaron restablecer la legalidad y la institucionalidad democrática en el Perú. Razones suficientes para considerar a Arequipa la capital jurídica del país.

Comentarios (1)

Por favor, tendrian informacion bibliografica mas amplia de Don Jose Luis Gomez-Sanchez y Rivero?- Se que llego a ser Canciller de la Republica y encuentro su nombre en este articulo, pero nada mas se dice sobre el. Gracias

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